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lunes, 21 de diciembre de 2015

Envíame a mí

Envíame a mí



Dios de poder, oh Dios de luz,
oh Santo Espíritu,
Haz que tu iglesia firme esté sirviendo por doquier.
A quien rebelde es aun hoy hacerlo pueda Rey, Señor;
Y a quienes vea sucumbir, envíame a mí.

Tu santo fuego enciende en mí y da poder, y así
Tu santa luz haré brillar y sombras disipar.
Cuando otros sientan gran pesar si pierden algo terrenal,
Ganancia es morir por ti.
Envíame a mí.


Haz, oh Señor, que pueda yo ser
digno portador
Del santo amor que al hombre das, hoy y en la eternidad.
Que sea esta mi canción: mis culpas él por mí sufrió.
Y al ver su cruz, exclamé así: envíame a mí.

Salgamos fieles a anunciar

Salgamos fieles a anunciar



Salgamos, fieles, a anunciar de Dios la salvación.
¡Su reino viene, llega ya con cántico triunfal!
De Dios brindemos la salud que Cristo predicó,
Su gran poder transformador levanta al que cayó

Salgamos hoy a proclamar: los pies benditos son
De los que al mundo anuncian paz.
Cual Cristo el Salvador,
Proclamaremos libertad por toda la extensión;
Marchemos con valor y fe, que Dios guiando está

El alba enciende su arrebol al paso de Jesús,
Que espera nuestra decisión, ¿y quién irá tras él?
Feliz aquel que recibió de Dios la comisión;
Y cumple cual obrero fiel de Dios la voluntad

De Dios hablemos la verdad, henchidos de su luz;
Salgamos todos a anunciar la gloria de la cruz.
Movidos por divino afán glorioso es trabajar;
La mies dorada, ¡a segar! ¡Jesús delante va!